Se que no os va a gustar, pero es necesario saber lo que comemos, para estar más saludables. El azúcar es una sustancia tan adictiva como las drogas, y que provoca estragos en el organismo.
Cuando consumimos azúcar (sacarosa) el sistema inmunológico se debilita durante 6 horas, lo que nos hace más vulnerables a los gérmenes, virus y bacterias nocivas.
Por otro lado, el azúcar reduce las ganas de comer alimentos nutritivos como las verduras, lo que puede resultar en carencias nutricionales.
El alto consumo de azúcar es el principal culpable de la mayoría de las enfermedades crónicas que azotan nuestra sociedad: Diabetes, hipertensión, arterioesclerosis, Obesidad, Cáncer, Alzheimer, Candidiasis, Eczema, Síndrome Premenstrual, etc.
El azúcar blanco refinado que consumimos habitualmente es sacarosa sintetizada de forma artificial, y que por tanto, no contienen ninguna de las vitaminas o minerales que el cuerpo necesita para procesarla, por lo que el azúcar no sólo no nos aporta nada desde el punto de vista nutricional sino que roba al organismo minerales y vitaminas, de ahí que se diga que en los países desarrollados estamos sobrealimentados, pero desnutridos. Por si esto fuera poco, en el proceso industrial de refinado y blanqueado del azúcar se emplea ácido sulfúrico, por lo que éste suele contener residuos de sulfitos y bisulfitos.
Es fácil confundirse con los muchos tipos de azúcar y endulzantes. Así que aquí le presento una descripción básica:
La dextrosa, la fructosa y la glucosa son monosacáridos, conocidos como azúcares simples. La diferencia principal que hay entre ellos es la manera en que el cuerpo las metaboliza. La glucosa y la dextrosa son esencialmente el mismo azúcar. Sin embargo, los fabricantes de alimentos utilizan más el término “dextrosa” en su lista de ingredientes.
Los azúcares simples pueden combinarse para formar azúcares complejos, como la sacarosa (azúcar de mesa), que es mitad fructosa y mitad glucosa.
El jarabe de azúcar de alta fructosa es 55 por ciento fructosa y 45 por ciento glucosa.
El etanol (alcohol) no es un azúcar, a pesar de que la cerveza y el vino contienen azúcares residuales y almidones, además de alcohol.
Los alcoholes de azúcar como el xilitol, glicerol, sorbitol, maltitol, manitol y eritritol que nos son ni azúcares ni alcoholes pero se están volviendo muy populares ya son utilizados como endulzantes. No son completamente absorbidos por su intestino delgado, en gran parte, por lo que aportan menos calorías que el azúcar pero muchas veces causan problemas de hinchazón, diarrea y flatulencias.
La sucralosa NO es un azúcar, es un endulzante artificial clorado de la misma línea que el aspartame y la sacarina, que causan grandes daños a la salud.
La panela es un tipo de azúcar considerado como el más puro, natural y artesano, sin blanquear y sin refinar, elaborada directamente a partir del jugo extraído de la caña de azúcar.
La panela, al ser pura, su elaboración está libre de toda clase de aditivos químicos. La panela está compuesta por un 83% de sacarosa, 6% de glucosa y 6% de fructosa, constituyendo así un 85-95% de hidratos de carbono, fuente energética principal. El aporte proteico constituye un 1%, el mineral un 0,50%, y de grasas un 0%.
La miel es 53 por ciento fructosa, pero es completamente natural en su forma cruda y tiene muchos beneficios para la salud cuando se consume con moderación, tiene tantos antioxidantes como las espinacas.
La stevia es una hierba muy dulce derivada de la hoja de la planta de stevia de América del Sur, que es completamente segura (en su forma natural).
Así que si nos queremos cuidar, hay que ir cambiando hábitos para una vida más saludable y más natural, sí no podéis quitar el azúcar por lo menos elegir lo menos malo, la miel, stevia o panela, cambiar este hábito os hará sentir mejor en poco tiempo.
Gracias por estar ahí
Pilar MH_Asesora nutricional




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